Una espiga en el ojo de mi perro

La espiga: el protagonista de muchas consultas en primavera – verano.

Con el inicio de la primavera, acompañando a los días más largos y de temperatura más acogedora, se inicia la temporada de más y mejores paseos y también de visitas al veterinario por situaciones agudas, angustiantes para los propietarios y muy conocida por los veterinarios, como son las producidas por las espigas, semillas vegetales, orugas de procesionaria, avispas y otros problemas típicos de esta estación del año.

En este caso, una espiga en el ojo es la causa de un blefaroespasmo agudo, intentos de frotarse la cara y el ojo afectado con las patas en forma compulsiva, transformando un paseo en un verdadero caos para mascota y propietario.

Una vez identificado el proceso de blefaroespasmo (reflejo de oclusión palpebral involuntario) producido por la irritación y el dolor originado en la erosión corneal que produce el rozamiento con la espiga, se procede a anular el dolor agudo con el fin de facilitar una exploración completa de la zona afectada.

Espiga en el interior del tercer párpado

Una gota de anestésico local oftalmológico, combinado o no con fluoresceína, y transcurridos unos minutos, cede la oclusión, se abre el párpado, permitiéndonos explorar el segmento anterior y como en este caso, localizar la causa del problema: una espiga en el interior del tercer párpado, en contacto directo con la córnea.

Una vez retirada la espiga, si no se ha hecho en conjunto con la anestesia (ahora es muy habitual encontrar juntos el anestesico local y la fluoresceina) se procede a instilar una gota de fluoresceína para comprobar la presencia y extensión de la lesión.

Extensa captación de fluoresceína. Ulcera corneal epitelial

Posteriormente se indica el tratamiento adecuado a cada caso, revisión en unos días y si no hay complicaciones: problema resuelto.

Ver otros casos similares

Espiga en la nariz. Imágenes de rinoscopia.