ALTERACIONES CONGÉNITAS DE LA COLUMNA VERTEBRAL

Las malformaciones vertebrales congénitas son relativamente comunes en perros clínicamente normales, de razas braquicefálicasde cola en tirabuzón o cola enroscada‘, como los bulldogs franceses e ingleses, los Boston terriers y los carlinos.

Brocal y col. (2018), pudieron comprobar que los carlinos tenían, significativamente menos defectos de formación de cuerpos vertebrales y más vértebras de transición toraco-lumbar y apófisis espinosas bífidas, en comparación con los bulldogs ingleses y franceses. A pesar de tener menos defectos de formación de cuerpos vertebrales, cuando estaban presentes, estos tenían mayor relevancia clínica. Además, todos los bulldogs franceses e ingleses del estudio tenían un recuento de vértebras torácicas normal, mientras que el 25% de los carlinos tenían 12 en lugar de 13 vértebras torácicas.

Las alteraciones congénitas de la columna vertebral se producen durante la fase inicial del desarrollo embrionario. En la práctica clínica de pequeñas especies se pueden diagnosticar tanto en perros como en gatos. Habitualmente carecen de repercusión clínica, salvo que provoquen compresión medular o radicular por alteración del canal vertebral, compromiso discal grave o inestabilidad provocando un compromiso de la biomecánica de la columna en su conjunto. 

Las hemivértebras asociadas a angulaciones importantes de la columna (cifosis, lordosis, escoliosis) son las que, con mayor frecuencia, se relacionan con signos neurológicos, aunque, como señalábamos con anterioridad, en la mayoría de los casos, son hallazgos radiológicos sin mayores consecuencias clínicas para el paciente.

? VER TAMBIÉN hiperostosis anquilosante y espondilosis deformante.

HEMIVERTEBRA

La hemivertebra se presenta como un problema de la formación de la vértebra, un desarrollo incompleto del cuerpo vertebral. Presenta forma de cuña en la proyección lateral. La proyección ventrodorsal no suele ser fácil realizarla con el perro despierto, por eso, se sugiere aprovechar sedaciones o anestesias con otro fin para completar el archivo radiológico del paciente en caso de no haber programado la sedación para el estudio.

Las flechas rojas señalan la presencia de dos cuerpos vertebrales incompletos – HEMIVERTEBRAS –

Puede afectar a una o varias vértebras, y producir cambios morfológicos compensatorios en los cuerpos vertebrales adyacentes (García Real, 2013).

Una hemivértebra puede estar asociada a un grado variable de angulación de la columna (cifosis, escoliosis, lordosis) sin presentar signos clínicos, siempre que no exista compromiso del canal vertebral o la raíz de los nervios.

CLASIFICACIÓN. Un sistema de clasificación radiográfica propuso seis subtipos de hemivertebra: (1) aplasia ventral o ‘hemivertebra dorsal‘, (2) hipoplasia ventral o ‘vértebra en cuña‘, (3) aplasia lateral o ‘hemivertebra lateral‘, (4) hipoplasia lateral o ‘vértebra lateral en cuña‘, (5) aplasia ventrolateral o ‘hemivertebra dorsolateral“, y (6) aplasia ventral y mediana o ‘vértebra en mariposa‘ (Gutiérrez-Quintana et al., 2014).

Es una evidencia demostrada que existe mayor predisposición en razas braquicéfalas, con cola en tirabuzón o tornillo,  aunque puede aparecer en cualquiera. No existe predisposición de sexo.

HEMIVERTEBRA Y CARLINOS (PUG) La raza fue una de las variables independientes más fuertes para predecir la presencia de signos neurológicos en perros con hemivértebra torácica. Los carlinos con hemivertebra tenían 10 veces más probabilidades de tener signos neurológicos, en comparación con los bulldogs franceses e ingleses con hemivertebra. Este hallazgo sugiere que los carlinos están predispuestos a los signos neurológicos causados por la hemivértebra torácica. En el sentido contrario, pero ratificando lo expresado con anterioridad, un estudio previo encontró que las hemivertebras torácicas ocurren con menos frecuencia en los carlinos neurológicamente normales, en comparación con los bulldogs franceses e ingleses neurológicamente normales. Se ha sugerido que la hemivertebra con cifosis altera la biomecánica de la columna, lo que podría contribuir al desarrollo de cambios degenerativos en más segmentos vertebrales, incluida la degeneración y hernia del disco intervertebral (De Decker S, Packer RMA, Cappello R, et al. 2019).

ANGULO DE COBB. En una proyección lateral, este ángulo mide la inclinación de la vértebra anterior y posterior al segmento que presenta la malformación. La intersección de dos lineas tangenciales trazadas desde el plano craneal y caudal de las vértebras anteriores y posteriores respectivamente, determinan el ángulo de Cobb, pudiendo establecer, junto a otros criterios (dentro de ellos, la raza) la gravedad de la cifosis que afecta al paciente. En el trabajo de Julien Guevar y col, un ángulo de Cobb de 34,5 grados se correspondió con la mayor sensibilidad y especificidad para diferenciar entre perros neurológicamente afectados y no afectados. Dicho estudio apoya la hipótesis de que la inestabilidad vertebral asociada con cifosis severa podría jugar un papel importante en el desarrollo de signos neurológicos. Sin embargo, se debe enfatizar que los grados severos de cifosis,> 35 grados, también ocurrieron en perros clínicamente no afectados y que no todos los perros afectados tenían cifosis > 35 grados o no mostraron cifosis en absoluto. Esta observación complica la generalización de las guías de diagnóstico y enfatiza la naturaleza multifactorial de la fisiopatología de la hemivértebra torácica.

VERTEBRAS EN BLOQUE

La o las vértebras en bloque proceden de un problema en la segmentación. Se produce una fusión total o parcial de uno o más cuerpos vertebrales, pudiendo afectar en algunos casos a las apófisis espinosas. Se comprueba la ausencia total del disco intervertebral correspondiente a las vértebras fusionadas.

Generalmente, al igual que en la mayoría de los casos de hemivértebra, no produce signos clínicos asociados al bloque fusionado. En muchos casos son hallazgos de exploraciones radiológicas con otra finalidad diagnóstica. El sacro se considera una vértebra en bloque normal.

La flecha señala la fusión de 2 apófisis espinosas dorsales en la zona torácica de un bulldog francés.

VERTEBRAS DE TRANSICIÓN

Se reconoce una vértebra de transición cuando el segmento afectado adopta características morfológicas de un segmento adyacente.

Existen muchas formas de vértebras transicionales, pero las más habituales, sin detrimento de otras casuísticas, son:

LUMBARIZACIÓN: cuando la vértebra S1 se identifica separada del conjunto sacro, llegando a identificarse características de las vértebras que le preceden (de ahí el nombre de “lumbarización”).

SACRALIZACIÓN: aunque la apariencia puede variar mucho, se distingue una sacralización de la última vértebra lumbar (S7) cuando una parte de la apófisis transversa de ésta última, se fusiona al sacro. A diferencia de las anomalías anteriormente descriptas, este tipo transicional puede estar asociado a dolor lumbosacro, contractura muscular, dificultad al inicio de la marcha, ataxia de las extremidades posteriores, en definitiva todos los signos clínicos asociados al síndrome de cauda equina.

VERTEBRA T13 TRANSICIONAL: es un hallazgo frecuente en la radiología que incluye la columna toracolumbar. Se corresponde con un excesivo desarrollo de una o dos apófisis transversas. Es fácilmente identificable en una proyección ventrodorsal, simulando en algunos casos una costilla impar incompleta, o cuando aparece en forma bilateral, recuerda a dos costillas de menor longitud. Puede aparecer en otras regiones de la columna vertebral (L1 transicional, C7 transicional, occipitalización del atlas) (García Real, 2013).

LECTURAS RECOMENDADAS

Health and Welfare of Brachycephalic (Flat- faced) Companion Animals A Complete Guide for Veterinary and Animal Professionals. Edited by Dr. Rowena M.A. Packer and Dr. Dan G. O’Neill. CRC Press. Taylor & Francis Group. Boca Raton – London – New York (2022)

J. Anat. (2018) 233, pp255-265 (doi: 10.1111/joa.12822) C7 vertebra homeotic transformation in domestic dogs are Pug dogs breaking mammalian evolutionary constraints? J. Brocal, S. De Decker, R. Jose-Lopez, E. G. Manzanilla, J. Penderis, C. Stalin, S. Bertram, J. J. Schoenebeck, C. Rusbridge, N. Fitzpatrick and R. Gutierrez-Quintana.

De Decker S, Packer RMA, Cappello R, et al. Comparison of signalment and computed tomography findings in French Bulldogs, Pugs, and English Bulldogs with and without clinical signs associated with thoracic hemivertebra. J Vet Intern Med. 2019;33:2151–2159. https://doi.org/10.1111/jvim.15556

Atlas de interpretación radiológica en pequeños animales. Capítulo 4. Columna. Alteraciones congénitas. M. Isabel García Real. SERVET. Grupo Asis Biomedia. 2013.

Enfermedades de la médula espinal. Richard A. LeCouteur, Jacqueline L. Grandy. Cap 193. Tratado de Medicina Interna Veterinaria. 6º edición. Volumen 1. Stephen Ettinger, Edward Feldman. 2007.

Julien Guevar y col. Cobb Angles in Dogs with Spinal Curvature. September 2014 | Volume 9 | Issue 9 | e106957. Computer-Assisted Radiographic Calculation of Spinal Curvature in Brachycephalic ‘‘Screw-Tailed’’ Dog Breeds with Congenital Thoracic Vertebral Malformations: Reliability and Clinical Evaluation. School of Veterinary Medicine, College of Medical, Veterinary and Life Sciences, University of Glasgow, Glasgow, United Kingdom.

Artículo anteriorA DOS CÉNTIMOS DE UNA CIRUGÍA..
A. ROMAIRONE DUARTE
Veterinario, PhD.