INTERPRETACIÓN DEL PROTEINOGRAMA

PARTE 1

Fracciones alfa, beta, gamma y patrones

Así como el electrocardiograma, a través de la interpretación de las ondas generadas, nos permite monitorizar y estudiar la actividad eléctrica del corazón, el proteinograma nos permite estudiar las diferentes proteínas plasmáticas, representadas mediante una gráfica de ondas. donde se van a concentrar las diferentes proteínas del plasma, en función de su carga eléctrica y su peso molecular, separadas en diferentes fracciones o bandas.

Estas fracciones constituyen la banda de la albúmina, alfa globulinas (alfa-1 y alfa-2), beta globulinas (beta-1 y beta-2) y las gamma globulinas, por tanto, cada una de estas bandas incluirá un grupo de diferentes proteínas y el conocimiento de cuáles son las que se alojan en cada fracción,  y cuál es su función biológica, es fundamental a la hora de la interpretación del proteinograma.

En la fraccion de las alfa – globulinas se van a encontrar gran parte de las proteínas de fase aguda, relacionadas con una primera respuesta o señal de alarma del sistema innato, mientras que en la fracción de las gamma-globulinas y parte de las beta – globulinas, se concentran las inmunoglobulinas G (IGG), M (IGM) y A (IGA), que constituyen el grupo de los anticuerpos y valoran la respuesta linfoide humoral, una respuesta inmune más tardía y específica, además de la fracción C3 del complemento y la proteína C reactiva.

Fig. 1. Localización de las diferentes proteínas plasmáticas en cada banda del proteinograma.

(Alb, albumina; alfa1 LP, alfa1 Lipoproteina; alfa1 AT, alfa1 Antitripsina; alfa1 ACT, alfa1 – Antiquimiotripsina alfa2 MG, alfa2 Macroglobulina; Hpt, Haptoglogina; Tf, Transferrina; beta LP, beta Lipoproteína; C3, Fracción del complemento C3; CRP, Proteína C reactiva)

Esto supone que en la interpretación del proteinograma, los cambios en la concentración de estas proteínas, variarán el área ocupada por estas fracciones, tanto en amplitud y altura, lo que indicará un aumento en la concentración plasmática de las mismas, o también en el caso de las gamma globulinas, un aumento referido solo a la altura con base estrecha y pico elevado, se referirá a una sola inmunoglobulina o anticuerpo (pico monoclonal) y en cualquier caso se corresponderá con un estado de activación inmune.

Por otro lado una disminución del área ocupada por estas fracciones en amplitud y altura, indicará entre otras causas una pérdida de proteínas, insuficiencias, neoplasias, inmunosupresión o como en caso de la albúmina y la transferrina, causas inflamatorias.

Es importante tener en cuenta que el estudio del proteinograma siempre debe ir acompañado de la cuantificación en suero de las diferentes fracciones, así como del intervalo del rango normal en sangre.

Como ya se comentó con anterioridad, la interpretación del proteinograma siempre debe basarse en el historial del paciente, los signos clínicos y el resto de pruebas realizadas, ya que la información obtenida es muy sensible, pero poco específica para el diagnóstico de una enfermedad determinada, aunque puede orientarnos de forma eficaz, además de valorar su pronóstico y respuesta al tratamiento.

INTERPRETACIÓN DEL PROTEINOGRAMA

Para iniciar la lectura e interpretación de un proteinograma debemos conocer el tipo de proteínas que se integran en cada fracción y su función biológica para poder relacionarlas con el proceso patológico en cuestión.

Mediante la técnica de electroforesis por capilaridad, se generan unas fracciones o bandas,  que permiten separar a las proteínas séricas en función de su carga eléctrica y peso molecular.

Fig. 2b Fracciones que constituyen el proteinograma y su composición proteica (albúmina, alfa-1 globulina, alfa-2 globulina, beta-1 globulina, beta-2 globulina y gamma-globulinas).

En cada fracción existe una/s proteína/s que predominan sobre el resto y la variación de su concentración será la que marque el aumento o disminución de dicha fracción. En ocasiones es recomendable para conseguir una mayor información útil, determinar individualmente esta proteína en suero (Ej proteína C reactiva, alfa-1 glicoproteína ácida, AAS), etc.

FRACCIÓN DE LA ALBÚMINA

La primera banda que aparece en el proteinograma incluye únicamente a la albúmina que es la proteína más abundante en el plasma (2/3 del total ) y por tanto es la fracción de mayor altura. Es una proteína de fase aguda negativa ya que su valor disminuye en estados inflamatorios y tiene como funciones mantener la presión oncótica del organismo además de ser transportadora de iones y otras moléculas, así como de reserva o aporte de aminoácidos para formar otras proteínas, en casos deficitarios.

Además de las causas inflamatorias, la hipoalbuminemia también aparece ante pérdidas por enfermedad renal, enteropatías, hemorragia o por fallo en su síntesis por insuficiencia hepática y en malnutrición.

FRACCIÓN DE LAS ALFA 1 GLOBULINAS

Esta banda incluye la alfa 1-Antitripsina, alfa 1-Antiquimiotripsina, con actividad proteolítica destacando como inhibidoras de enzimas que causan lisis y favoreciendo así la regeneración tisular.

La alfa-1 glicoproteína ácida, con actuación frente a infecciones bacterianas, víricas o imunomoduladora, la AAS (amiloide A sérica) que induce a la degradación de enzimas de la matriz extracelular y atrae a neutrófilos macrófagos y linfocitos al foco inflamatorio, con gran sensibilidad frente a infecciones bacterianas y víricas.

Un aumento de las alfa-1 globulinas se observa en procesos inflamatorios agudos y generalmente asociado a las alfa-2 globulinas, por tanto, veremos un proteinograma con una banda más elevada.

Por el contrario, su disminución se produce en procesos con pérdida de proteínas o fallo en la producción e igualmente asociado a disminución de la fracción alfa-2 globulinas y de las beta-globulinas.

FRACCIÓN DE LAS ALFA 2 GLOBULINAS

Donde se localizan proteínas con una importante función antioxidante y de protección, la haptoglobina y ceruloplasmina, eliminando metabolitos tóxicos derivados de la inflamación, y la alfa-macroglobulina, proteína de muy alto peso molecular que también actúa como proteasa y como transportadora de proteínas.

El incremento de las alfa-2 globulinas en el proteinograma se observa en estados de inflamación aguda, crónica e infección, por aumento fundamentalmente de la haptoglobina, (en este caso también asociado a la administración de corticoides o en hiperadrenocortismo) y junto con aumento de las alfa-1 globulinas.

Esta fracción también se incrementa en el síndrome nefrótico por el aumento característico de la alfamacroglobulina, acompañada por una hipoproteinemia, hipoalbuminemia y proteinuria, pudiendo también existir hipogammaglobulinemia (El alto peso molecular de la alfa -macroglobulina, reflejado en su gran tamaño, evita su eliminación por glomérulo y por tanto no disminuye su concentración, a diferencia del resto de las proteínas de menor peso molecular y más pequeñas entre las que se incluye a la albumina, que sí se eliminan por orina en el síndrome nefrótico).

FRACCIÓN DE LAS BETA GLOBULINAS

Se puede escindir en beta-1 globulinas y beta-2 globulinas.

La beta-1globulina incluye a la  transferrina , una proteína de fase aguda negativa como la albumina, con función transportadora de hierro, que disminuye en procesos inflamatorios, síndrome nefrótico e insuficiencia hepática.

La beta-2 globulina, generalmente es mayor que la banda de las beta-1globulinas, contienen la fracción C3 del complemento con una importante función inmune antibacteriana, de opsonización y de quimiotaxis de leucocitos, la beta-Lipoproteína, transportadora de lípidos, y las Ig M y parte de las Ig A, que también se incluyen dentro de las gamma-globulinas.

El aumento de la beta-2 globulinas se produce ante procesos inflamatorios/infecciosos agudos donde está involucrado la fracción C3 del complemento, (Ej. hepatopatías), por otra parte, ante picos elevados de base estrecha se puede sospechar de un origen monoclonal por aumento de la Ig A o Ig M.

Su disminución se observa en la insuficiencia hepática (cirrosis) y en procesos con pérdida de proteínas, que también se ve reflejado en el resto de las bandas (en el caso de las gammaglobulinas si hay un importante estímulo antigénico no se observa esta disminución o incluso hay un aumento de la misma).

FRACCIÓN DE LAS GAMMA GLOBULINAS

En esta banda se localiza la Ig G y sus serotipos, la lg A, también presente en la beta-2 globulina, y la proteína C reactiva.

En un proteinograma normal presenta una base ancha, sin embargo, un aumento en su amplitud, altura y con mesetas, indica una gammapatía policlonal, debido a la síntesis de diferentes clones de anticuerpos como respuesta frente a procesos infecciosos o inmunomediados. Por el contrario, un aumento en altura o pico y de base estrecha inferior al de la albúmina, indica una gammapatía monoclonal, donde solo se produce un clon idéntico y único de anticuerpos, fundamentalmente relacionado con neoplasias causadas por linfocitos B (mieloma múltiple, plasmocitomas extramedulares, leucemias linfocíticas y determinados linfomas de inmunofenotipo B).

Por otro lado, en algunas ocasiones también se puede observar una gammapatía oligoclonal en enfermedades infecciosas o inmunomediadas (piodermas, PIF, Leishmania spp o Erlichia spp, enteritis linfoplasmocitaria), donde existe una elevada producción de clones diferentes de anticuerpos con un peso molecular y carga similar que se van a concentrar en la misma zona simulando el pico elevado de base estrecha de una gammapatía monoclonal.

El aumento de la  proteína C reactiva  no se refleja en esta fracción del proteinograma, por lo que debe valorarse a nivel sérico y de manera seriada para determinar la intensidad del proceso, su respuesta al tratamiento y pronóstico. Su implicación en numerosos procesos de diferente índole y su elevada sensibilidad hace que tenga un importante interés clínico y deba tenerse en cuenta como biomarcador de inflamación.

ENFERMEDADES QUE CURSAN CON ELEVACIÓN DE LA PROTEÍNA C REACTIVA

  • Enteropatías inflamatorias, infecciosas, hemorrágicas.
  • Infecciones (Ej leishmaniosis, ehrlichiosis, babesiosis, leptospirosis, parvovirosis, bordeteliosis).
  • Linfomas y leucemias linfoproliferativas.
  • Neoplasias de comportamiento maligno (Ej tumores mamarios).
  • Enfermedades inmunomediadas.
 
Artículo anteriorSUERO AUTÓLOGO y ÚLCERA CORNEAL
Artículo siguienteINTERPRETACIÓN DEL PROTEINOGRAMA II
A. ROMAIRONE DUARTE
Veterinario, PhD.