Coristomas. Dermoide conjuntival

Se define como coristoma o heterotopia al crecimiento congénito con características benignas de un tejido que aparece en un lugar anatómicamente erróneo. Como ejemplos, aparte del dermoide conjuntival mencionado en este post, se citan heterotopias de tejido pancreático en el estómago o de células adrenales en riñón. Histológicamente, en el ser humano, se clasifican en dermoides, dermolipomas, coristomas complejos y el coristoma óseo.

Este tipo de formaciones son poco frecuentes, de carácter benigno y no se los considera un tumor, sino un tipo de crecimiento congénito aberrante. Puede presentarse en forma focal o difusa.

En general, la significación clínica depende más de la localización y el problema mecánico que produzca el coristoma (dermoide en este caso) para la actividad normal del ojo, que por las características propias del tejido.

Dermoide conjuntival

El dermoide es un tipo de  coristoma (tejido embrionario normal en una localización anormal).

El dermoide conjuntival en el perro, aparece como una masa de consistencia variable, de color blanco o pigmentado, que suele localizarse en el limbo lateral (temporal), aunque puede hacerlo en cualquier lugar del globo ocular o de la órbita.

Incluye formaciones epidérmicas de origen embrionario que pueden contener folículos pilosos, glándulas sudoríparas y sebáceas, además de tejido de origen mesodérmico, como tejido fibroso, grasa, vasos sanguíneos y cartílago. En este caso es evidente el crecimiento de pelo hacia el exterior de la superficie del ojo, ubicándose en la abertura palpebral.

Slatter en su libro Fundamentos de Oftalmología Veterinaria, en el apartado de Anormalidades Congénitas de la conjuntiva, menciona el término dermolipoma como sinónimo de dermoide. Autores de oftalmología humana, dicen que el dermolipoma se distingue del dermoide por la presencia de abundante tejido adiposo y ausencia de otros tejidos tan notorios como el pelo.

TRATAMIENTO. El tratamiento requiere el trabajo de un cirujano con experiencia en el ojo y anexos, sobre todo en aquellos dermoides que incluyen parte de la superficie corneal. En el caso de la imagen, al no producir ninguna alteración y por tratarse de un animal adulto, los propietarios decidieron no intervenirlo. La extirpación quirúrgica normalmente es resolutiva, sobre todo en aquellos casos que la presencia del tejido provoque algún tipo de alteración en la estructura o dinámica normal del ojo.