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Papiloma, prudencia y paciencia…CaninosOncología clínica

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Papilomatosis oral canina

Sinónimos: verruga, papiloma de células escamosas, papilomatosis cutánea.

Los papilomas orales o “verrugas” son formaciones cutáneas exofíticas frecuentes en la transición mucocutánea o en la piel de la zona oral en perros, siendo de mayor frecuencia su diagnóstico en cachorros o adultos jóvenes cuando se sospecha una etiología viral.

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Son tumores cutáneos benignos originados a partir de las células escamosas de la epidermis. En adultos los papilomas cutáneos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, y aunque no representa una verdad absoluta, la edad y la localización pueden ayudar en una primera aproximación diagnóstica.

Los papilomas orales en el perro tienen su origen en un virus oncogénico: el papilomavirus. La patogenia implica heridas o microabrasiones en la piel que permiten la entrada del virus y la consiguiente reacción verrugosa que caracteriza al papiloma. Son procesos autolimitantes, que en un período de uno a dos meses (inclusive menos en nuestra experiencia) desaparecen sin intervención médica.

No existe posibilidad de contagio interespecies, aunque sí podría existir dentro de la misma especie o en especies relacionadas.

Múltiples estudios avalan la implicación de las defensas (estado inmunológico) del animal en la evolución y remisión de los papilomas orales en animales jóvenes.

La remisión espontánea  suele ser otra característica de los papilomas en animales jóvenes. La experiencia en estos casos recomienda ser prudentes y controlar la evolución, pero no actuar con precipitación ya que en el plazo de unas pocas semanas, suele comenzar una regresión del papiloma que termina con su completa desaparición. La prudencia se refiere a no descartar nunca otro tipo de patologías  que puedan afectar a la piel, sobre todo, si en el período de evolución clínica se advierten cambios que pudieran hacernos sospechar la presencia de otros tipos de crecimientos cutáneos o la malignización del mismo.

Ante la sospecha de papiloma en un perro joven, no es necesario en primera instancia, intervenir quirúrgicamente, ni tampoco indicar tratamientos tópicos, salvo que el cuadro clínico lo requiera, por ejemplo, si el animal tiene dolor o dificultad de deglución debido a la cantidad de papilomas en la cavidad oral.

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Otros tratamientos citados en la bibliografía: excisión quirúrgica, criocirugía, electrocirugía y cirugía laser.

Los corticoides no están indicados en el tratamiento de los papilomas orales en el perro.

Para el lector interesado, Withrow y MacEwen´s [Small Animal Clinical Oncology] describen otros tipos de tratamientos utilizados con mayor o menor éxito en papilomatosis oral canina.

ARD