Resistencia bacteriana

La resistencia bacteriana es un proceso natural que se produce como una respuesta evolutiva de las bacterias a la presión ejercida por los antibióticos y los desinfectantes.

Los agentes antimicrobianos (desinfectantes y antibióticos) se utilizan en la mayor parte de los procesos de cría de los animales, cuyos productos y subproductos son destinados a consumo humano.

Esta capacidad de resistencia adquirida por las bacterias llega en definitiva al ámbito de la salud pública a través de varias vías: alimentación (carne, huevos, leche), ecosistemas expuestos (zonas de vertidos de los residuos de granja), etc.

En forma cuantitativa, los desinfectantes están presentes en mayor medida que los antibióticos en la actividad de una industria primaria de productos destinados al consumo humano, debido a que la utilización de éstos es diaria, inclusive de varias veces al día (limpieza y desinfección de naves, salas de ordeñe, lavado de utensilios, etc), otorgando una mayor probabilidad de adquirir resistencia por parte de las bacterias.

Existe un agravante en esta situación de uso continuo de desinfectantes, que es la utilización de dosis subletales en muchos casos, que no llegan a destruir por completo la carga bacteriana tanto de superficies como de vertidos, favoreciendo de esta manera la aparición de resistencias.

Existen evidencias científicas que relacionan la resistencia inducida por antibióticos y la producida por desinfectantes con la aparición de resistencias cruzadas debidas a “genes de resistencia” a los antibióticos.


El 17 de abril se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 191/2018 de 6 de abril por el que se establece la obligatoriedad de la transmisión electrónica de datos de las prescripciones de antibióticos en animales productores de alimentos destinados al consumo humano.


Control de las prescripciones

El control de las prescripciones es un paso obligatorio en cualquier política que pretenda ejercer una regulación y fiscalización de la administración de antibióticos.

La receta electrónica sin duda es el instrumento ideal para llevar a cabo este tipo de acciones. El RD 191/2018 establece la obligatoriedad de comunicar, por parte del veterinario a las autoridades competentes, la utilización de antibióticos ya sea en tratamientos convencionales, como en piensos medicados o premezclas terapéuticas en animales destinados al consumo humano. De momento, el resto de las especies que componen el espectro laboral del veterinario (mascotas, caballos, etc).

Utilización responsable

PRAN

Plan Nacional frente a la Resistencia a los antibióticos

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