Próstata en el perro. Radiografía simple

La radiografía es un elemento complementario al diagnóstico en diversas afecciones de la cavidad abdominal.

En el caso del aparato genital en el macho, la radiografía se ve ampliamente superada por la ecografía en el caso de la próstata y los testículos, sobre todo cuando éstos últimos se encuentran dentro de la cavidad abdominal (fallo en el descenso testicular).


En caso de criptorquidia, salvo en procesos tumorales testiculares muy avanzados que se podrían ver con radiografía , la ecografía es siempre el método de diagnóstico ideal.


La próstata en condiciones normales, se visualiza hacia caudal de la vejiga urinaria, estando localizada casi por completo dentro de la cavidad pelviana. Esta posición se puede ver alterada por la repleción de la vejiga urinaria, ya que cuando está llena, tira de la próstata hacia la cavidad abdominal, dando una imagen de mayor localización fuera de la pelvis que no es real y que salvo signos clínicos, no se relaciona con aumentos de la glándula prostática.

La HPB (hipertrofia prostática benigna) es una situación habitual en pacientes no esterilizados a partir de la mitad de su expectativa de vida, y si no presenta signos relacionados con dificultad para defecar con normalidad o estranguria, se debería considerar como un proceso asociado a la edad pero no relacionado con ninguna patología propia de la glándula.

Las prostatitis, los tumores prostáticos, los abscesos de la glándula y los quistes paraprostaticos se suelen relacionar en la mayoría de los casos con signos clínicos relevantes como dolor al orinar, dolor y dificultad para defecar, hematuria y / o agrandamiento abdominal.

Principios de interpretación

  1. Localización intrapelvica.
  2. Caudal a la vejiga urinaria.
  3. Gato no se visualiza en condiciones normales.
  4. Triangulo de grasa entre borde craneal y ventral de la próstata y el borde caudal y ventral de la vejiga urinaria.
  5. Relación de contacto entre la próstata y el recto, pero sin desplazar a éste y sin producir retención de materia fecal.

El contraste con líquidos radioopacos administrados a través de sonda permiten valorar el trayecto prostático de la uretra y la vejiga, aumentando de esta forma la información que se obtiene a través de la imagen.

Con el mismo objetivo de definir mejor las estructuras abdominales relacionadas con la próstata, el contraste con aire en la vejiga, ayuda a la delimitación de los límites de la glándula, a la vez que permite delimitar y apreciar las características de la pared de la vejiga.

Ambas formas de contraste, uretrograma con medio de contraste o cistografía contrastada con aire, sirven como elementos diagnósticos para diferenciar imágenes compatibles con quistes paraprostaticos.

Conclusión

La radiografía no reemplaza a la ecografía en el diagnóstico de las patologías de la próstata, pero puede ayudar mucho a la comprensión de los variados signos clínicos que se relacionan con dicha glándula.

Igual que en la mayoría de los casos en que se realizan radiografías con fines diagnósticos, se deben hacer como mínimo dos posiciones. En el caso de la próstata, la posición ventrodorsal aportaría información adicional a las conclusiones extraídas de la imagen lateral. En esta posición se podría apreciar la densidad del tejido prostático (subjetivo) y la relación con otras estructuras pélvicas.

Las calcificaciones del parénquima prostático deben alertar sobre la posibilidad de cambios neoplasicos en la glándula.

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