Falta de quimioterapia en las farmacias

En los últimos meses no es posible conseguir con facilidad, al menos no como antes, fármacos para tratamientos de quimioterapia en la clínica.


Algunos como la vincristina y mitoxantrona no se consiguen , y otros como la doxorubicina se consiguen con gran esfuerzo, aunque todo parece indicar que en breve tampoco se podrán conseguir.


La explicación es que ahora son de uso hospitalario exclusivo. Traducido al argot comercial es que ya no se venden individualmente, sino que deben ser adquiridos en el envase hospitalario que determina el laboratorio.

Al menos en la experiencia de quien suscribe, los tratamientos con quimioterapia en la clínica no son tan frecuentes como otros tratamientos (ejemplo antibióticos, antiinflamatorios, etc) y su consumo no se correspondería por economía, ni por expectativas de caducidad del producto con la compra de envases hospitalarios de drogas para quimioterapia.

Esta situación nos lleva a modificar protocolos de tratamiento ante la falta de las drogas que por evidencia clínica, deberían ser utilizadas. Sin duda, el principal perjudicado es el paciente y el veterinario que ante un diagnóstico de un proceso linfoproliferativo de tipo neoplasico por citar un ejemplo, debe optar por la utilización de protocolos alternativos o resignarse ante la realidad de no poder tratar a un paciente por no conseguir el medicamento.

Resulta evidente que la aplicación/interpretación de la Ley del Medicamento indicaría que la responsabilidad de la comercialización de este tipo de productos depende del despacho de farmacia, luego la responsabilidad de contar con un stock para satisfacer la demanda debería ser del farmaceutico. Ahora, si la comercial que distribuye los medicamentos no lo suministra al punto de venta, nada se puede hacer.

Hasta aqui la situación actual para conseguir determinadas drogas utilizadas en tratamientos de quimioterapia. ¿Cual podría ser la solución?.

Como una tormenta de ideas, la primera solución que se me viene a la cabeza, sería gestionar ante los laboratorios, la venta por unidades de las drogas más habituales utilizadas en oncología veterinaria, ya que salvo excepciones, el consumo en envases hospitalarios no está al alcance de la mayoría de las clínicas.

Quien le pone “el cascabel al gato” es otro tema. Como una primera sugerencia, encomendaría esta gestión al Consejo General de Colegios Veterinarios como órgano colegiado con representación y poder de convocatoria,  y que fueran ellos quienes contactaran con los laboratorios.

 

 

 

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