La muerte de Excalibur

Como en todo mala noticia, siempre queda la esperanza que la confirmación de la eutanasia de Excalibur no sea cierta, que haya prevalecido el sentido común y hoy esté en una cuarentena y que su mayor molestia sea la toma de muestras para comprobar o descartar su implicación en esta triste situación.

Pero, creo que en este caso, la mala noticia es tristemente real. En ese caso, tengo que posicionarme primero como veterinario y luego como ser humano, aunque en este sitio web, lo que se espera de mi es una opinión profesional.

1. Todas mis opiniones son sobre Excalibur, no sobre «el perro con ébola«, ni «el perro de la sanitaria con ébola«. Al que han matado, si es así, es a Excalibur, mascota de 12 años, que antes de esta situación era propiedad de una persona que su trabajo la ha llevado a tener contacto con uno de los virus más peligrosos a los que se enfrenta la humanidad en estos tiempos.

2. Matar a Excalibur es una aberración epidemiológica, que tira por la borda toda posibilidad de saber mucho acerca del comportamiento del virus en la dirección hombre – perro.

3. Matar a Excalibur es una decisión equivocada desde todo punto de vista, pero sobre todo utilizando el argumento de la defensa de la Salud Pública, porque en nombre de ese objetivo se deberían cerrar los aeropuertos, puertos y evitar la migración de las aves, y por supuesto no se debería haber importado un virus tan letal.

4. Matar a Excalibur es crear una alarma social extremadamente peligrosa para la convivencia entre las personas que tienen perros y las que no los tienen, o lo que es lo mismo, entre quienes quieren y los que no quieren a los perros.

5. Matar a Excalibur confirma la falta total de recursos, ideas y medios ante una situación sanitariamente comprometida y peligrosa como la de tener un virus devastador dentro de un ecosistema hasta ayer virgen y desconocedor del mismo.

6. Matar a Excalibur es una decisión prepotente, intolerante y arbitraria que no ha dado lugar a ningún tipo de discusión ni se ha hecho eco de múltiples voces científicas en contra.

7. Matar a Excalibur ha sido en vano, porque con su muerte no se contribuye a frenar la expansión de la enfermedad, habida cuenta que el mayor peligro lo representa el ser humano y sus fluidos corporales, y éstos ya han saltado la 1º barrera de defensa impuesta por las mismas autoridades sanitarias que, orden judicial en mano se han llevado por delante la vida de Excalibur.

8. Matar a Excalibur, nos aleja como veterinarios y como seres humanos del sentimiento piadoso de buscar todas las opciones posibles antes de «matar» como respuesta más propia de seres irracionales y violentos.

9. Matar a Excalibur nos deja sin argumentos para explicar a su propietaria que su altruismo personal  ha condenado a su mascota.

10. Matar a Excalibur significa haber matado e incinerado la esperanza de saber más sobre la enfermedad, de ser mejores como personas, de saber escuchar, de respetar a quienes consideran al perro como parte indivisible de su vida, en fin que ha sido una parodia absurda y de una crueldad sin parangón.

Adrián Romairone Duarte. Veterinario.

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