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El granuloma por lamido, también llamada dermatitis acral , se diagnostica cuando se ha establecido una rutina diagnóstica diferencial que al menos incluya descartar los siguientes procesos:

– traumatismos.

– artritis, neuropatías.

– parásitos externos y/o dermatitis parasitarias.

– dermatitis fúngicas.

– dermatitis bacterianas.

– alergia alimentaria.

– atopia.

– heridas infectadas (cuerpos extraños, espigas, espinas, etc)

Condicionantes / predisponentes

Ansiedad, aburrimiento, espacio vital escaso y monótono, animal que vive en residencia, animal que vive atado, cambio brusco en su forma de vida (cambio de sitio por mudanza, falta de personas habituales en su vida, llegada de otra mascota, otro familiar, etc).

Por último, hallazgo de una lesión asociada al círculo vicioso de lamido, erosión y úlcera.

Se debe tener en cuenta que el lamido es el signo constante en la mayoría de los procesos que incluyen picor y/o dolor en los animales.

Datos estadísticos

Se presenta con mayor frecuencia en machos que en hembras.

La bibliografía menciona varias razas con mayor predisposición, aunque pueden verse afectado cualquier perro independientemente de su sexo o raza, siempre que concurran factores predisponentes.

Afecta con mayor frecuencia carpos que tarsos.

Se puede localizar en cualquier parte del cuerpo donde el animal se pueda lamer en estado de reposo, aunque la localización preferente es en las zonas mencionadas con anterioridad.

En la imagen de abajo se puede apreciar una lesión deprimida y no elevada, así como una tinción del pelo en la zona de los carpos y tarsos y adyacencias de los muslos. Este ejemplar reunía todas las condiciones de falta de estímulo ya que estaba sordo y vivía en residencia canina.

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Sugerencia práctica

Para iniciar el tratamiento es imprescindible razonar con el propietario sobre cual es el origen del problema.

Es lógico que a los dueños se les haga dificil ver mas allí de la lesión crónica y ulcerada que posee el animal, sin dar mayor crédito al verdadero problema de su mascota: la falta de estímulo  y el aburrimiento.

En este tipo de patologías se corre el grave riesgo de abordarlas desde un punto de vista dermatológico exclusivo, y con ello iniciar tratamientos paliativos con un gran porcentaje de recidivas y la consiguiente insatisfacción del propietario, debido a que no se tiene en cuenta el verdadero origen del problema.

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También es lógico que no todas las lesiones agravadas por el lamido están originadas en problemas de privación sensorial o conducta individual (conductas obsesivas), por eso es que el problema se debe abordar desde un diagnóstico diferencial exhaustivo y detallado, que incluya descartar todas las posibilidades asociadas a este tipo de lesiones.