Introducción

Diagnosticar el origen de un síndrome convulsivante, requiere de un trabajo de investigación (anamnesis y de recogida de signos clínicos) minucioso y que responda a un protocolo preestablecido, ya que en la mayoría de los casos, los episodios convulsivos no los podemos apreciar, y muchas veces, los propietarios no llegan a describir con exactitud que es lo que ellos denominan «convulsión» o más comunmente «ataques«.

La presencia en la mayoría de los hogares de una cámara de fotografías digital con captura de video o cámaras de video ha solucionado en parte este problema, ya que en forma diferida, podemos apreciar esa actividad psicomotora que refiere el propietario.

La clasificación del tipo de convulsiones es muy importante. En este caso, se define el episodio como:

Crisis parcial compleja (sin pérdida de conciencia, actividad motora limitada)

– Sin hiperactividad autónoma (no hay salivación intensa, no hay defecación, no se aprecia una midriasis marcada).

– Existe aura. Reconocimiento previo y cambio de conducta anterior al estado convulsivo.

– Estado posterior completamente normal, excepto un pequeño descanso posterior a la crisis que se podría definir como la de «parálisis de Todd» reconocida en las personas con status epilépticos.