Castración preescrotal canino macho

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La castración en los machos caninos puede tener un objetivo de control poblacional o como una medida terapéutica, en el caso de afecciones testiculares neoplásicas o también como medida complementaria en tratamientos de conducta.

Técnica de castración preescrotal

Esta técnica, tiene como objetivo, preservar la bolsa testicular (escroto) y la extracción por un único acceso quirúrgico de ambos testículos.

El video detalla desde los inicios de la cirugía, hasta el resultado final. Se mezclan imágenes de dos cirugías distintas, aprovechando de cada una los mejores planos, los más explicativos.

En un primer momento, se prepara el campo quirúrgico en forma rutinaria, y en este caso se fijan los paños con sutura de nylon con el fin de adaptarlos a la cirugía.

Se realiza una incisión con bisturí unos centímetros por delante de la bolsa escrotal, teniendo la precaución de interesar solo piel con una suave presión.

Se continúa disecando los planos más profundos con tijera, hasta que se visualizan las bolsas testiculares.

Con una presión suave, se dirigen ambos testículos hacia la incisión, con el fin de proceder a su extracción. Con este objetivo, se realiza una pequeña incisión con el bisturí sobre la superficie de las bolsas y de esta forma protruye el primer testículo.

Realizada esta  maniobra de exteriorización, se procede a la identificación de las estructuras, pinzando el conducto deferente junto con el paquete vascular y ligando a continuación. Una vez realizada la primera lazada y su nudo correspondiente, se corta entre las dos pinzas y se realiza un nuevo nudo con los cabos aún sin cortar, atrapando parte del tejido en la segunda lazada y ajustando bien el nudo (ver imagen). De esta forma se consigue afianzar el nudo sin realizar transfixión, que en este caso podría conducir a un pinchazo accidental de los vasos y el sangrado consecuente (sin grandes problemas, pero bastante molesto si ocurre).

El paso siguiente, una vez comprobado que el extremo distal (el que «se queda») no sangra, se lo deposita suavemente en el sitio y se realiza el desgarro (no corte) de las túnicas con las ramas de la tijera en V. Se «raspa» repetidas veces haciendo una pequeña presión (ver imagen) y las túnicas se desgarran con un sangrado inexistente o muy pequeño que no es necesario coaptar. De esta forma se evita la ligadura de una porción muy grande de tejido y que posee una gran tendencia a inflamarse y complicar esta sencilla cirugía.

Comprobado el sangrado, se procede a la sutura minuciosa y delicada del subcutáneo (para evitar inflamación) y se cierra la piel en forma rutinaria.

El cierre de la piel, obedece más a la costumbre y método preferido por el cirujano, más que a una regla general.

En este video, hemos editado tres formas distintas: con puntos en U, puntos simples y ambos combinados con grapas.

Todas las suturas son igual de efectivas, siempre que se observen las normas básicas de sutura de piel y sobre todo que nuestro paciente colabore y nuestro cliente entienda lo importante que es el cuidado posoperatorio de la herida quirúrgica.