Introducción

La dermatitis atopica es una causa muy frecuente de consulta en la clínica diaria. Forma parte de una complejo diagnóstico junto con la DAPP (dermatitis alérgica a las pulgas), y la alergia alimentaria.

Se puede definir como una hipersensibilidad cutánea a alérgenos de tipo ambiental, que se caracteriza por signos inflamatorios (eritema cutáneo) y un alto grado de prurito.

Se asocia normalmente a Malasezzia sp, produciendo signos cutáneos típicos de esta levadura (por ello siempre se debe asociar antifúngicos en el tratamiento inicial de la atopia).

Diagnóstico

No existen pruebas determinantes ni signos inequívocos para diagnosticar la atopia, pero si es posible seguir un camino crítico, que nos permita confirmar los siguientes puntos:

  1. Prurito y lesiones en piel características de un proceso alérgico.
  2. Ausencia de pulgas / garrapatas / piojos que pudieran ser responsables del cuadro pruriginoso.
  3. Respuesta al tratamiento corticoide inicial (desaparición de signos clínicos)
  4. Edad de inicio (hasta los 3 – 4 años), aunque puede diagnosticarse (por pasar inadvertida) en cualquier edad.
  5. Pruebas específicas de alergia. Intradermorreacción.

Imagen I. Lesión eritematosa antes del tratamiento.

Lesión por atopia

Tratamiento farmacológico. Confirmado el diagnóstico y durante la primera fase se pueden utilizar corticoides (terapias de choque, a días alternos y con dosis decrecientes) para pasar luego a tratamientos de mantenimiento con ciclosporina.

Tratamiento dermatológico específico.

Se recomienda la utilización de champú medicado con el fin de lograr una disminución de las poblaciones bacterianas y fúngicas asociadas a las lesiones iniciales de la piel, y un restablecimiento general de las condiciones de la superficie dérmica sana.

Tratamiento de evitación de alérgenos

Como toda alergia, se debe tomar precauciones de contacto con el alérgeno (si se ha identificado) y mayores precauciones con los incrementos estacionales de la mayoría de los alérgenos conocidos.

Asi mismo, es necesario mantener un control estricto sobre ectoparásitos, fundamentalmente pulgas.

Imagen II. Posterior al tratamiento con ciclosporina.

Atopia post tratamiento