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Canibalismo puerperal II

En la mitología griega, el dios Cronos, se comía a sus hijos para evitar ser destronado. Goya inmortalizó en un fresco al homólogo romano de Cronos, el dios Saturno devorando a sus hijos.
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Imagen extraida de http://commons.wikimedia.org/wiki/Pinturas_Negras
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Canibalismo puerperal II
El primer intento de explicación sugiere que entre madre e hijo existe un enlace fonoauditivo que mantiene la unión entre ambos. Cuando este enlace se pierde, ya sea por ausencia de emisión de ruidos (gemidos, lloros) por parte del cachorro, como por la falta de recepción auditiva por parte de la madre (sordera, otitis, otoacariasis, etc), se produce un desconocimiento entre ambos y comienza una alteración de la conducta de limpieza y acicalamiento que termina con la mutilación e ingestión del cachorro.
Placentofagia desmedida: se produciría cuando el instinto natural de eliminar todos los restos del parto se confunden con alteraciones de la conducta del animal.
Excesiva conducta materna con el cordón umbilical: el excesivo celo por cortar el cordón hace que la madre no distinga el límite entre la textura del cordón, la placenta y la débil pared abdominal del neonato con la consiguiente salida de las asas intestinales y su posterior evisceración.
Falta de sitio: intentar eliminar la camada como respuesta a una falta de espacio vital también se ha postulado como teoría, aunque es más válido suponer que el instinto intentaría evitar la fecundación o la conducta reproductiva antes que el fruto de una gestación, no obstante es una posibilidad a valorar sobre todo en primates.
Reconocimiento del cautiverio: esta posibilidad complementa la anterior y sería perfectamente aplicable a los primates en condiciones de cautiverio. Es válido suponer que de igual modo que la falta de alimento condiciona la reproducción de una especie, también la falta de espacio y posibilidades de expansión lo hagan con la conducta reproductiva.
En mi experiencia los casos ocurridos en canidos (perro doméstico, lobo) fueron puntuales, mientras que en felinos (gato doméstico y tigre) tendían a repetirse de una camada a otra. En el caso de los primates, lo sorprendente no solo fue la aparición de las crías mutiladas, sino que no pudimos constatar si era el macho o la hembra el responsable.
En algunos casos solo se produce mutilación de las extremidades y evisceración, y en otros, sobre todo en felinos, desaparece la camada por completo.
Conclusión: Es una alteración grave de la conducta materna que se produce en animales excesivamente humanizados, confinados y/o con sus conductas reproductivas abolidas. Es altamente probable que se produzca como respuesta del animal a un estado de enfermedad secundaria o patología subyacente (otitis, sordera, etc), así como a los distintos cruzamientos realizados por el hombre , tanto para lograr mayores producciones (cerdo) como para seleccionar caracteres o belleza (perros), destacando entre estos últimos a los perros braquicéfalos como razas con mas tendencia al canibalismo.
Por último, debemos reconocer en estas alteraciones de la conducta, un denominador común, que es el hombre y su continuo accionar en contra de la Naturaleza y sus leyes: animales tratados como seres humanos, jaulas excesivamente pequeñas, alimentación escasa y desequilibrada o abundante y monotípica, desproporción entre machos y hembras y un largo etcétera que no hace más que engrosar nuestra enorme capacidad de depredadores sin sentido. En este caso, el diagnóstico, quizá sea uno solo al igual que el tratamiento: dejemos que la Naturaleza actúe como solo ella lo sabe hacer.

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  1. 1
    Lourdes Delgado

    Es muy destacable así mismo el canibalismo puerperal en diversas especies de roedores.

    Sobretodo en los tan conocidos “ratones de laboratorio” este tipo de conductas son muy habituales cuando el espacio de la jaula es insuficiente o cuando se mantiene un exceso de población en la misma.

    Pero además hay otro factor que parece estar asociado al menos en roedores y es el reconocimiento de la camada a través del olfato. Cuando las crías de unos pocos días de edad de un ratón (cuando aún no tienen pelo) son manipuladas con las manos del cuidador y devueltas de nuevo a su nido, en numerosas ocasiones la hembra deja de alimentar a las crías e incluso las mata y las ingiere al completo. Esto sucede también en otras especies como los hámsters o los jerbos y se recomienda no coger a las crías hasta que no les haya crecido el pelo.

    Del mismo modo se puede conseguir que crías ajenas a esa hembra sean aceptadas si forman parte de una “comunidad” emparentada. Así pues las hembras de “ratón de laboratorio” si comparten la misma jaula y tienen camadas con pocos días de diferencia, aceptan a las crías de las otras hembras e incluso comparten el nido para turnarse a la hora de amamantarlas.

    La verdad es que el comportamiento maternal y todos los que se derivan de la reproducción pueden ser un gran objeto de estudio.

    Gracias por el artículo, ha sido muy interesante.

    21 de enero de 2009 a las 18:06
  2. 2

    Lourdes, gracias por tu aporte.
    Coincido totalmente contigo. Es un tema apasionante, al que muchas veces no le otorgamos el tiempo que se merece.
    Espero poder seguir compartiendo este tipo de casos contigo y todos los visitantes de la web.
    Vuestros comentarios son un gran incentivo.
    Un saludo
    Adrián Romairone Duarte

    22 de enero de 2009 a las 00:31
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