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Síndrome braquicefálico. Cirugía.CaninosOtras especies

Braquicefalo cirugía

Intervención quirúrgica del síndrome braquicefálico.

El tratamiento quirúrgico del síndrome braquicefálico está siempre indicado. La oclusión de la laringe por un paladar blando excesivamente largo asociado generalmente a una estenosis, también congénita, de los ollares provoca una dificultad inspiratoria progresiva a través de un incorrecto flujo del aire. Se dice progresiva debido a que el mayor esfuerzo inspiratorio que ha de realizar el animal se traduce en una fatiga de los cartílagos laríngeos y de la musculatura pulmonar, es decir, los cartílagos que rodean la laringe tienden a una fibrosis progresiva e incluso se produce una eversión de los ventrículos laríngeos, este proceso se acompaña de un edema importante en toda la zona de la garganta e incluso se puede extender a la larínge llegando a provocar un colapso laríngeo y/o una estenosis o colapso traqueal.

La detección y el tratamiento precoz de este síndrome condicionan totalmente el pronóstico, la fibrosis de los cartílagos laríngeos no es reversible y tiene asociada toda la problemática antes comentada. En perros menos de dos años el pronóstico es excelente, mejorando notablemente la calidad de vida del perro a los pocos días de la intervención: se atenúan ronquidos, se reduce de manera drástica la fatiga e intolerancia al ejercicio, se elimina progresivamente la disnea inspiratoria, el animal deja de vomitar y aumenta de peso.

Cirugía de resección del paladar blando.

Braquicefalo cirugía posicionamiento bulldog

Aspecto del posicionamiento quirúrgico.

Manteniendo al animal intubado ( Intubación rápida con previa preoxigenación – hiperoxigenación-) y bajo anestesia general inhalatoria, se procede a la colocación del campo quirúrgico el perro ha de permanecer con la boca abierta en el mayor grado y ligeramente elevado para visualizar el paladar lo mejor posible. En este punto, el ingenio toma protagonismo. En nuestro caso clínico se optó por esta posición que se ilustra en el dibujo, utilizando una mesa auxiliar ‘semidesmontada’ y unas gasas colocadas en los colmillos que sujetaban la cabeza del animal a la mesa auxiliar. Por supuesto no es la manera idónea de colocar al animal pero a falta de un material quirúrgico de posicionamiento específico optamos por esta medida con muy buenos resultados. La mesa permite regular la altura y mantener al animal con la boca abierta, el cirujano ha de colocarse a la altura del campo quirúrgico, lo más cómodo es que permanezca sentado, así se adapta la mesa sin ningún problema.

Dibujo posicionamiento

Posicionamiento quirúrgico, de arriba a abajo: colocación de la mesa auxiliar, vista frontal; posición del cirujano respecto al perro, vista lateral.

La mucosa faríngea aparece edematosa y los pilares de la laringe se asemejan a dos grandes columnas. El paladar blando se extenderá invadiendo la epiglotis o taponará directamente. El objetivo consiste en obtener una disección del tamaño adecuado que coloque el borde libre del paladar blando anterior al extremo de la epiglotis. La resección se calcula ‘a ojo’ por el cirujano ya que depende del tamaño del paladar blando y de la boca del perro, es decir, varía en cada ejemplar a tratar.

Procedimiento quirúrgico:

Con un abrebocas y la extensión de la lengua para una visión mayor del campo se retrae el borde libre del paladar blando y se procede a su disección con bisturí. El tejido a eliminar habrá sido calculado previamente, en la exploración, por el cirujano. La hemorragia que se produce asociada al corte no suele ser cuantiosa y se soluciona mediante presión con compresa quirúrgica, no está indicado el uso de adrenalina diluida inyectable a nivel local ya que contribuye a incrementar el edema. El edema es el inconveniente más importante intra y postoperatorio, el edema existente (ya de por sí importante) se suma al generado asociado al corte y dificulta enormemente la sutura del paladar. Con sutura absorbible, Catgut de 3/0, se sitúan dos puntos de aproximación simples de los bordes superior en inferior del paladar blando en cada lateral del corte realizado, para el resto de la sutura se ha preferido en este caso, puntos en U aislados, ya que soportan mejor la tensión que se produce los primeros días agravada por el edema.

Dibujo corte paladar

Dibujo esquemático de la cirugía, de izda a decha: retracción del borde libre del paladar blando con pinzas y corte mediante bisturí; aspecto aproximado tras el corte del campo quirúrgico; esquema de la sutura a realizar en los bordes del paladar, dos puntos simples en los extremos y centrales en ‘U’ para soportar mayor tensión.

Por último, la recuperación anestésica ha de ser muy controlada, el edema en la garganta es muy intenso y se ha de tener en cuenta una vez que extubamos al animal, por ello se administra un corticoide de acción rápida a dosis de 1mg/ml. El corticoide no sólo nos disminuye el edema de cara a la extubación si no también de cara al postquirúrgico en casa.

El primer o los primeros días el perro seguirá con dificultad respiratoria, esta vez asociada al edema, y también puede producirse algún vomito mucoso con presencia de sangre, no es preocupante a nivel clínico pero se ha de informar al propietario.

Braquicefalo cirugía sutura paladar

Sutura mediante puntos en ‘U’ del paladar bando

Cirugía de resección parcial de los ollares.

Indicada cuando el síndrome braquiocefálico incluye estenosis congénita de los ollares. La estenosis de los ollares produce resistencia al flujo aéreo en la inspiración y contribuye a agravar todo el cuadro asociado a el síndrome del paladar blando excesivamente largo. La intervención quirúrgica se hará a la par que la resección del paladar blando.

ollares braquicefalo editado

El plan quirúrgico consiste en una resección de tejido en cuña lateral o vertical ( en nuestro caso clínico se opto por una resección lateral ) y la sutura de los bordes de la herida quirúrgica para brindar mayor espacio al flujo de aire. El material de sutura es de tipo absorbible y fino, 3/0; se colocan 3-4 puntos simples y 1 siempre en la unión mucocutánea.

La técnica es muy sencilla y en el postoperatorio únicamente deberá ser imprescindible el uso del collar isabelino para evitar automutilaciones.