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La rutina quirúrgica y sus pequeños problemas..CaninosFelinosOtras especies

quirofano general

Pequeños problemas en cirugía veterinaria de rutina

Los veterinarios en general, realizamos muchas y muy variadas cirugías en el desarrollo de nuestra actividad profesional en el área de la clínica de animales de compañia ó de pequeños animales.

Sin duda, la mayor cantidad de intervenciones quirúrgicas son de tejidos blandos y buena parte de ellas, dentro de la cavidad abdominal (esterilizaciones, infecciones uterinas, cuerpos extraños, etc). Todas requieren de una práctica adecuada y sin duda, la experiencia se transforma en resultados positivos para la indicación quirúrgica.

Sin entrar en detalles propios de cada cirugía, que también se abordarán en otras entradas, en este caso se describirán los aspectos prácticos para abordar dos situaciones muy habituales en la actividad rutinaria del quirófano: el sangrado durante la apertura de la cavidad abdominal y las molestias mecánicas de la vejiga llena de orina.

Accesos a cavidad abdominal con sangrado abundante. Cirugías “sangronas”.

Es común encontrar, accesos quirúrgicos a cavidad abdominal, que presentan abundantes sangrados en el momento de la incisión de piel. A pesar de la incomodidad propia de tener que invertir los primeros minutos de la cirugía en controlar estas pequeñas hemorragias, y de la incertidumbre de saber si estamos ante la presencia de un problema de coagulación que ha pasado inadvertido al chequeo prequirúrgico, ante una situación hormonal que favorezca el sangrado, prescripciones farmacológicas que tiendan a disminuir la agregación plaquetaria , o sencillamente ante una congestión localizada de la zona de acceso quirúrgico.

Independientemente del origen, debemos controlar esa hemorragia inicial con el fin de no malgastar sangre, máxime si se espera una cirugía con grandes pérdidas de la misma. Prever es una función muy importante del cirujano.

Puestos en materia, el procedimiento que describe el video, es la utilización del bisturí eléctrico con fines de producir electrocoagulación. Es muy importante recordar que el bisturí eléctrico no debe ser utilizado para cortar piel, ya que produce quemaduras que aumentan el malestar posoperatorio del animal y favorecen la formación de costras que podrían aumentar el riesgo de colonización bacteriana e infección de la herida. Por eso, el corte cutáneo debe ser realizado con bisturí tradicional de hoja (de corte).

uso racional del bisturi

El bisturí eléctrico se utiliza en tejidos más profundos, y en el caso que nos ocupa, para controlar esas molestias hemorragias subcutáneas. Se puede utilizar en forma directa, presionando el botón de coagulación y tocando la zona de sangrado, ó en forma indirecta a través de una pinza que previamente ha sujetado el origen del sangrado entre sus ramas. En ambos casos, “la chispa” es la que electrocoagula y controla la hemorragia.

 Vejiga de orina llena en el momento del acceso a cavidad abdominal.

Una vejiga llena de orina, suele ser un complemento ideal para complicar cualquier cirugía, y si la proyección de la vejiga llena supera los límites anatómicos habituales, lo más probable es que sea prácticamente imposible trabajar con esta bolsa de orina en el medio de nuestra zona de exploración y manipulación quirúrgica.

El origen puede ser muy variado, desde una polidipsia patológica (piometra, hipotiroidismo, IRC, etc) hasta un propietario que no respete el ayuno líquido previo a la cirugía. No se debe despreciar, el importante aporte de líquidos que se realiza durante la cirugía a través del suero que mantiene un libre acceso al torrente sanguíneo a través de una vía permeable (requisito indispensable para toda cirugía mayor).

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Para vaciar una vejiga si el paciente no está sondado, y desechando la expresión manual por ser una opción poco aconsejable en el momento de la cirugía, recurrimos a la punción y aspiración de la orina con jeringa (aguja 19 G) (ver video) o bien conectando la aguja (19G) a un dispositivo de suero (goteo), el cual debe ser manipulado en forma estéril, y conectado a la aguja desde la conexión (luer o lock), desechando la parte del sistema de goteo que va unido a la botella del suero (cilindro transparente donde visualizamos las gotas). El vaciado se produce por gravedad hacía un recipiente en un nivel más bajo que el paciente. Una vez vaciada la vejiga, se retira la aguja y a misma contracción del músculo detrusor, cierra el pequeño orificio generado por la aguja. Importante: en condiciones de salud, y ausencia de patología específica de la vejiga o del sistema urinario anterior a la misma, la orina es estéril, luego, un pequeño derrame en cavidad abdominal no debería producir alteración alguna, aún así, se debe aislar la vejiga con una compresa estéril y desecharla posteriormente al procedimiento de vaciado. También es posible dar un pequeño punto de sutura absorbible (4-0) alrededor de la aguja antes de retirarla, como si fuera una pequeña bolsa de tabaco, minimizando de esta forma toda posibilidad de complicación. (Personalmente creo, que cuanto menos cuerpos extraños dejemos en la cavidad abdominal, menos posibilidades de adherencias y/o complicaciones posteriores).

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