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El diagnóstico clínico IIIEditorial

Aproximación al diagnóstico clínico de las patologías más habituales en animales de compañía.

Definición de diagnóstico: actuación o actuaciones clínicas sistemáticas y ordenadas mediante las cuales se puede identificar un proceso de enfermedad.

En la década de los 60, el microbiólogo Lawrence Weed, comenzó con los trabajos de organización, archivo e interpretación diagnóstica que concluiría finalmente con el  “Registro médico orientado hacia el problema”, “Sistema Weed” y su adaptación a la medicina veterinaria como “Registro médico veterinario orientado hacia el problema” (John E. Saidla, 1989).

Este método, ampliamente desarrollado para medicina humana, pone en práctica una metodología de trabajo que bajo las siglas SOAP (Subjetive, Objetive, Assesment, Plan) divide el trabajo en:

S. Recogida y registro de datos subjetivos. (anamnesis, observaciones del propietario, motivo de la consulta, etc)

O. Recogida y registro de datos objetivos.  (examen físico,  resultados laboratorio, radiología, ecografía, etc)

A. Evaluación del problema.  (diagnóstico presuntivo a resolución diagnóstica)

P. Plan de trabajo, que a su vez se divide en:

–       Plan diagnóstico. (todo el trabajo realizado con ese fin)

–       Plan terapéutico. (tratamiento detallado en base a las conclusiones)

–       Educación al cliente. (información del problema, forma de solucionarlo).

Llevado este esquema a la práctica se resume en llevar cada problema identificado al nivel más alto de resolución diagnóstica con las evidencias disponibles y recogidas en cada momento, agrupadas en síndromes si es posible o en núcleos de problemas para ir con el tiempo sustituyéndolos por un diagnóstico etiológico que conduzca al tratamiento si éste es posible (Julio Muñoz, 1998).

Reunir todos los signos clínicos y todas las manifestaciones de enfermedad en sus distintos grados o forma de presentación sería una tarea titánica y en muchos casos sería prácticamente imposible, ya que un mismo signo clínico puede manifestarse de distinta forma dependiendo del individuo, con distinta intensidad, o en unos casos presentarse y en otros no.

Por eso, un clínico a lo largo de su vida, forma su propio compendio (experiencia clínica) dependiendo del tipo de animal que más habitualmente ve (perro, aves, caballos, gato), de la zona geográfica donde desarrolla su actividad profesional (aspecto ecológico de la enfermedad) y por último la experiencia concluye en agrupar los signos de mayor frecuencia por especie, raza, sexo y época del año.

Sin duda, un clínico diligente, no sólo debe ser buen observador y conocedor en forma exhaustiva de los signos que reconoce en un animal enfermo, sino que debe ser tremendamente objetivo, justo y honesto consigo mismo y con su paciente, cumpliendo ésa máxima escrita que dice:  “busca en todo lo que es y no lo que ambiciones que sea”. CONTINÚA