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Cuando el cuerpo extraño es un huesoArchivo radiográficoCaninos

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El hueso como cuerpo extraño en el perro

Comúnmente se asocia al perro con el hueso, al igual que el gato con el pescado o con el cuenco de leche, como si fuera lo más propio y delicioso para ellos. Generalmente un veterinario opinará que lo mejor es no dar ningún hueso al perro, aunque lo cierto es que no se deben dar huesos de ciertas especies, de cierto tamaño en relación con el perro o ciertos fragmentos óseos en concreto por su forma o su constitución, ya que pueden astillarse o encajarse con más facilidad.

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Perro de raza pequeña con fragmento óseo encajado en la mandíbula. También podemos apreciar abundante salivación, típica de un cuadro de obstrucción por cuerpo extraño

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Mismo ejemplar. En la imagen se aprecia mucho mejor la producción excesiva de saliva o ptialismo.

Por lógica disquisición, el perro doméstico, no caza, no desgarra sus presas, no ingiere primero las partes más blandas, llegando a la saciedad y despreciando los huesos. El perro tiene la gran desventaja evolutiva de estar al lado del hombre, lo cual le ha transformado en un receptor de comida y en una máquina de digerir alimentos. Si a un perro se le ofrece un trozo de carne y oculto en su interior un hueso, se lo come, de la misma manera que lo haría con otro elemento oculto, pero, si se ve obligado a desgarrar o morder por el tamaño del bocado, utiliza su dentadura primitiva, y por acción lateral de los premolares y molares, corta y tritura para formar un bolo facilmente digerible. Luego, el perro doméstico, puede disfrutar con los huesos, siempre que el tamaño del mismo le obligue a ejercer la acción completa de masticación y no pase directamente a la deglución.

Extracción hueso mandíbula

Extracción, tras sedación, del fragmento óseo encajado en la mandíbula del ejemplar anterior. La forma del hueso circular o ‘en caña’ ha facilitado totalmente que el fragmento se encajara en la mandíbula.

Si se deben tomar una serie de precauciones a la hora de dar huesos al perro. No deben comer huesos astillables, como los de conejo, o vertebras de corderos, porque las aristas de los mismos son potencialmente peligrosas. No se deben facilitar huesos circulares (trozos caña) porque se le pueden encajar en la mandíbula, como el caso descrito. Por supuesto, comer carcasas de pollo como alimento exclusivo, no es lo más idóneo porque la materia fecal resultante es de dificil tránsito intestinal, sobre todo en animales sedentarios o muy viejos.

Ante un cuadro de salivación excesiva, nerviosismo y taquipnea, siempre debemos sospechar de un posible cuerpo extraño. En el caso de huesos, que generalmente son facilitados por el dueño es muy fácil afianzar las sospechas mediante una correcta anamnesis. Está indicado una exploración normal y profunda de la boca, en ésta última se requiere sedación, una palpación exhaustiva de la zona del cuello y radiografía torácica o toracoabdominal.

Hueso cervical, radiografía.

Radiografía, cuerpo extraño correspondiente a un hueso en el esófago torácico de un cánido.

Hueso cervical II

Cuerpo extraño tras extracción, consistente en un fragmento de hueso de 6 cm. La extracción se realiza por toracotomía ya que la forma del hueso unido a su tamaño imposibilitan la propulsión al estómago.