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Con una guerra perdemos todos. NO a la guerraComentariosEditorialNoticias

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NO A LA GUERRA

La memoria, y con ella la conciencia, suelen tener una fragilidad digna de la mayor de las vergüenzas; por eso, no deberíamos dudar con respecto al apoyo moral al NO A LA GUERRA, que es lo mínimo con lo que podemos contribuir desde nuestra cómoda trinchera del bienestar.

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Recordar el flagelo de la guerra, haciendo un repaso por los conflictos más conocidos, que son sólo una parte de los que el mundo en general conoce, ya que hay otros, que la lejanía y el olvido mediático nos obligan a ignorar. Desde este editorial de una página que nada tiene que ver con la guerra, pero si mucho con la vida, os invito a rememorar conflictos bélicos en el mundo, que nada han aportado, de los que nada hemos aprendido y que por desgracia, corremos el riesgo de volver a repetir.

No a la guerra, podría parecer una frase vacía, carente de contenido, si no incluyera en su enunciado la mayor de las miserias que puede crear y soportar un ser humano.

No hay dudas con respecto a que muchos tiranos, y el dictador sirio no parece ser la excepción, deberían ser invitados a dejar de oprimir a su pueblo y dejarles elegir su destino libremente. Por desgracia tenemos muchos ejemplos en el mundo actual de estas tiranías eternas, fundadas en el despotismo, mantenidas con el terror y perpetuadas con la indiferencia colectiva del mundo entero.

El problema es que, ayudar, con una guerra, no parece la mejor contribución posible, y para demostrarlo nada mejor que un recorrido por los últimos conflictos que han castigado a países de los 5 continentes.

Años de crímenes, desolación, contaminación, y  millones de desplazados. Hambruna, huérfanos, campos de refugiados, violaciones, SIDA, mutilaciones, asesinatos en masa, ejecuciones, torturas. Falta de acceso al agua potable.

Campos minados. Sobreexplotación de acuíferos y zonas de pesca marítimas, lacustres y fluviales.

EFECTOS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE

Aparte de la contaminación, incendios y devastación producida por los bombardeos y el desplazamiento de las tropas, hay que sumar la muerte de especies en peligro de extinción, utilización de muchas especies para consumo de carne, tráfico o diversión. Uno de los mejores ejemplos de la contaminación asociada a la barbarie de una guerra, quedó reflejado en Vietnam con la deforestación producida por el agente naranja (dioxinas) para quitar cobertura a los vietcong (norvietnamitas).

AFRICA

Guerra de Etiopia y Eritrea. 1961 – 1993

Guerra del Congo (ex Zaire). 1998 – 2003. Más de 3 millones de muertos.

Guerra Civil de Ruanda. 1994. Conflicto étnico sin resolver entre hutus y tutsis. Seria amenaza para la población de gorilas.

Guerra Civil Somalí. 1991.

Sudan ( Darfur / Chad). 1983 – 2006

AMERICA

Segunda Guerra Mundial. Pearl Harbor. 1941

Sin ser una guerra declarada, los efectos del ataque a las Torres Gemelas , produjo una seria alteración del medio ambiente y una preocupante repercusión en la población neoyorquina. La nube de polvo, formada por materiales tóxicos como amianto, dioxinas y moléculas como el PCB, han producido necesariamente alteraciones inmediatas y futuras por inhalación, tanto en las personas como en la fauna y flora de esa zona devastada por el irracional odio religioso y las ansias de dominación.

ASIA

Guerra de Vietnam. 1945-1975

Hiroshima y Nagasaki. 1945

Guerra Civil de Camboya. 1967

Israel. Siria, Jordania, Egipto e Irak. La guerra de los seis días. 1967

Israel.Líbano (1982).

Irak y Kuwait. Guerra del Golfo. 1991

Guerra de Afganistán. 2001. Estados Unidos contraataca. Armas letales para destruir al enemigo, y como consecuencia, filtraciones a los acuíferos, miles de metales en las municiones y proyectiles, y muchas aleaciones desconocidas que seguramente no solo ayudaran a matar mejor, sino que contribuirán  también a contaminar mejor.

Iraq. 2003

EUROPA

I guerra mundial. Guerra de trincheras. 1914-1918.

II guerra mundial. 1941-1945

Guerra de Kosovo. 1996-1999

Conclusión.  Después de todas estas guerras (que no son todas) se me ocurre una pregunta simple: el ser humano, sus dirigentes y políticos, sus prohombres y religiosos ¿han aprendido algo?…